SER HUMANO Y TRABAJO,
PROMOVIENDO UNA EMPRESA CON ROSTRO HUMANO
Problemas lógicos y pensamiento lateral
Solamente
dispones de dos relojes de arena, cuyas capacidades son de 8
minutos y de 5 minutos. ¿Podrás solo con ellos medir un
intervalo de 11 minutos?
La solución está al final del
boletín.
Valores en Acción
SOCIABILIDAD:
Cuando
nos interesamos en establecer un verdadero diálogo para
conocer
más acerca de las personas, nos damos cuenta de que poco a
poco
el interés se hace mutuo y de esta forma damos un gran paso
en las relaciones sociales.
La sociabilidad es el valor que nos impulsa a buscar y
cultivar
las relaciones con las personas, compaginando los mutuos
intereses
e ideas para encaminarlos hacia un fin común,
independientemente
de las circunstancias personales que a cada uno rodean.
Al tener contacto con personas diferentes, tenemos la
posibilidad
de aprender de su experiencia y obtener otra perspectiva de
la vida para mejorar nuestra persona, para más adelante poder
contribuir a su desarrollo personal y así comenzar un espiral
sin fin, en el cual todos nos vemos beneficiados.
El lograr una verdadera amistad no necesariamente es el
resultado
de la sociabilidad, pues depende de otras disposiciones. Este
valor es un medio que facilita el acercamiento y la
comunicación
con las personas.
En las relaciones profesionales o laborales, por ejemplo, debe
existir un interés porque las personas desempeñen mejor su
trabajo;
para lograr este objetivo, hace falta conocer su entorno
familiar
y las circunstancias en las que viven, así como su forma de
ser, sus reacciones y las motivaciones por las cuales se
rigen.
Con estos elementos a la mano estamos en condiciones de
contribuir
en el desarrollo individual, profesional y de conjunto en el
lugar de trabajo.
En cualquiera de los casos (oficina, escuela, lugar de
residencia
o grupo de acción social), toda relación o proyecto se alcanza
a través del conocimiento individual y colectivo de las
personas,
uniendo las aspiraciones y objetivos propios con los de los
demás. Por tanto, este valor no se basa en la simpatía o en
la afinidad emocional, que se pueden dar y también cuentan,
sino en el auténtico interés por el beneficio de todas las
personas,
mejorando el entendimiento, la ayuda mutua y el trabajo en
equipo.
La sociabilidad es un canal de comunicación que puede sentar
las bases para tener nuevos amigos, elegir a la persona
adecuada
para formar una nueva familia o comenzar una nueva empresa,
en base al intercambio de gustos, aficiones e intereses que
se comparten y dan como resultado una relación más
trascendente.
En términos generales, existen algunas actitudes que
dificultan
la vivencia de este valor y debemos sortearlas para lograr su
desarrollo y vivencia cotidiana:
- Evitar dejarnos llevar por la primera impresión que nos
provoca
el encuentro con las personas (el semblante, la expresión o
el vestido), pues de forma casi automática abrimos o cerramos
nuestra comunicación por una simple apreciación.
- Respetar y aceptar verdaderamente la forma de ser de los
demás.
Esto se traduce en catalogar a las personas (serio, tímido,
aburrido, poco competente, etc.). Según cómo se comporten
en determinado ambiente, los excluimos y desplazamos de
nuestro
círculo sin conocerlos lo más mínimo y posiblemente formando
una opinión equivocada respecto a su persona. Quien comete
este
error es porque no ha comprendido que las personas no son ni
se comportan según su gusto.
- Cuidar que nuestro lenguaje sea sencillo y natural. A nadie
le agrada encontrar a una persona que se empeña obstinadamente
en hablar de su profesión y empleando el vocabulario propio
de su actividad sin motivo alguno; es de mal gusto utilizar
palabras y expresiones poco usuales y sacadas del diccionario
para incluirse en cualquier momento. Ni qué decir del lenguaje
vulgar y grosero...
- Procurar ser respetuoso en todo momento. La excesiva
familiaridad
en el trato con personas que acabamos de conocer, o con
quienes
hemos tenido poco contacto, puede entorpecer una prometedora
relación; el hecho de que sea alguien amigo o conocido de
nuestros
íntimos, no garantiza que comparta las bromas, las ideas, el
sentir y el trato que tiene entre sí el grupo.
- Ser discretos y no tratar de conocer los pormenores e
intimidades
de las personas, sobre todo cuando no existe un mínimo de
relación
o confianza.
- Reconocer que todo tiene su momento y lugar. Hay quienes
conocen
a un médico y casi inmediatamente procuran obtener un punto
de vista profesional a un mal que se padece, como una especie
de consulta particular, lo cual es molesto e incómodo para el
profesional, sobre todo si es en una reunión social y quien
lo solicita es alguien con quien en ese momento ha coincidido.
Quienes se han esforzado por vivir e inculcar en su persona
el valor de la sociabilidad, han encontrado una fuente
inagotable
de alegría, un camino para lograr verdaderas amistades, el
mejorar
su comunicación y capacidad de adaptación en los ambientes más
diversos, pero sobre todo, una mejor forma de vida al lado de
sus semejantes.
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NEGOCIACION EFECTIVA
El arte de lograr acuerdos con bienestar COMIENZA: 10 DE FEBRERO DE 2008
Las
negociaciones competitivas terminan a menudo en acuerdos que
dejan a ambas partes poco satisfechas. Un mejor enfoque es
basar la negociación en intereses reales y no en posiciones
iniciales. A todos nos ayuda a llegar a conocer la mejor
solución posible ante un determinado problema, siguiendo
unas premisas sencillas y constructivas. >>>
MAS INFO
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COMUNICACIÓN Y EFECTIVIDAD INTERPERSONAL
Competencias conversacionales para el
desarrollo personal y la efectividad organizacional COMIENZA: 20 DE FEBRERO DE 2008
DURACIÓN: 14 semanas
La
comunicación ha adquirido un creciente protagonismo en
el ámbito de la gestión organizacional. Este fenómeno
lleva implícito un cambio paradigmático en la forma de
interpretar el fenómeno de la comunicación humana y
organizacional. Este cambio de mirada pasa de la
concepción tradicional, que concibe a la comunicación
como transmisión de información, al concepto de la
comunicación como generadora de acción. >>>
MAS
INFO
NUESTROS COLABORADORES
Bibiana
Sandra Misischia
Bibiana Sandra Misischia es Licenciada en Ciencias de la
Educación (Universidad de Buenos Aires), especialista en
formación de adultos y tecnología educativa. Ha desarrollado una
extensa trayectoria en los ámbitos educativo y en las áreas de
capacitación y desarrollo de importantes empresas (Tía,
Kellogg’s Argentina, FarmaCity, y otras).
Sus artículos en la Comunidad de Aprendizaje Permanente:
La
optimización de la inversión en capacitación y la posibilidad de
desarrollo de los mandos medios de la compañía son dos
fundamentos centrales para justificar la necesidad de un
proyecto de formadores internos. Del mismo modo, hay temáticas
de la formación en las que los especialistas de contenido se
encuentran dentro de las organizaciones empresariales.
Desde mi experiencia profesional he transitado por distintos
proyectos de formación de formadores en general y, en esta
modalidad en particular, en un inicio la tendencia fue formar a
los especialistas de contenidos de las empresas (contadores,
gerentes de local, compradores, etc.) en habilidades pedagógicas
a través de talleres donde se trabajaban los conceptos básicos
de la formación, dramatizaciones, etc.
Sin embargo en las charlas con compañeros de trabajo sentíamos
que había algo en lo que nos equivocábamos. Teníamos la
sensación de estar dando contenidos más vinculados a formar
docentes que a trabajar algunos contenidos pedagógicos
vinculados con la formación de trabajadores, especialistas de
contenido en el marco del trabajo, donde su función primordial
para la empresa no es su rol de formadores.
*****
A
veces uno esta sumergido en las tareas del día y a día y nos es
de utilidad detenernos y preguntarnos cómo estamos realizando
nuestro trabajo. Para ello nos es de utilidad tener un check
list que nos permita rápidamente “sacarnos una foto” del estado
actual de nuestras competencias.
Este check list nos puede ser de utilidad de dos maneras: si nos
dedicamos a la formación como consultores independientes, para
ver cómo estamos posicionados; y si trabajamos en una
organización como responsables de RR HH o del área de
Capacitación, para evaluar a nuestros proveedores en esta área y
nuestras propias acciones cuando se trabaja un proyecto de
manera interna.
*****
Si
la capacitación es entendida como formación, debe centrarse en
la acción, enfrentando los problemas que se viven en la realidad
del trabajo, analizándolos y resolviéndolos a través de la
aplicación o transferencia del conjunto de conocimientos,
habilidades y actitudes de los trabajadores en sus puestos de
trabajo. Para ello es fundamental que el área de capacitación
involucre desde la elaboración hasta el seguimiento de cada
proyecto, a todos los actores que se vinculen al mismo,
especialmente a los jefes operativos y a los propios adultos en
formación, a partir de la escucha de sus demandas.
PLANES ESPECIALES PARA
ASOCIARSE A LA COMUNIDAD DE
APRENDIZAJE PERMANENTE
Si todavía no conoces
nuestra Comunidad de
Aprendizaje Permanente (CAP),
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todos sus beneficios.
LA
COMUNICACIÓN COMO ACCIÓN - Lic. Oscar Anzorena
Durante
décadas se abordó el estudio y análisis de la comunicación desde el
paradigma de la transmisión de la información. En paralelo y en
coincidencia con esta concepción, convivió la visión que consideraba
al lenguaje como un instrumento para describir el estado de las
cosas, es decir, el lenguaje como el portador de la información.
Esta concepción supone que la realidad ya está ahí antes que el
lenguaje y lo que éste hace es simplemente describirla, “hablar de
ella”. Por lo tanto, le atribuye al lenguaje un rol pasivo o
descriptivo, como el encargado de dar cuenta de lo existente. Esta
caracterización del lenguaje se complementa perfectamente con la
teoría de la transmisión de la información y dentro de este esquema
conceptual el lenguaje pasó a ocupar la categoría del código que se
utiliza para componer los mensajes.
Hace un tiempo comienza a analizarse que hemos estado atrapados en
esta estrecha y restrictiva comprensión del lenguaje y la
comunicación, que nos dificulta entender su naturaleza efectiva y
que nos imposibilita comprender la importancia y gravitación que
ambos tienen para los seres humanos. Se empieza a entender que el
lenguaje es algo más que las palabras que se dicen, es bastante más
profundo e impactante que un medio que nos permite expresar,
transmitir o comunicar lo que percibimos, pensamos o sentimos.
Además de su aspecto descriptivo, el lenguaje posee un profundo
carácter generativo a partir del cual accionamos, coordinamos
nuestras conductas y generamos nuevas realidades. A través de la
palabra hacemos que ciertas cosas pasen y, por lo tanto, el lenguaje
constituye una forma de intervenir en la construcción de nuestro
mundo. Y es este carácter el que nos induce a considerar a la
comunicación como acción y no como una mera transmisión de
información.
Cuando afirmamos que accionamos a través del poder transformador de
la palabra, nos referimos a que cuando hablamos suceden cosas y
cuando callamos suceden otras. Cuando hablamos y decimos una cosa,
sucede algo determinado y cuando decimos otra, pasa algo distinto.
La realidad no siempre precede al lenguaje, éste también antecede a
la realidad. Hay cosas que no hubiesen sucedido si no hubiéramos
hablado, si no hubiésemos establecido una conversación con otra
persona. A través de nuestras conversaciones declaramos nuestro
amor, contratamos un viaje, solicitamos un aumento de sueldo, le
damos la bienvenida a alguien a nuestra casa o le solicitamos que se
retire. Es por medio de nuestras conversaciones que realizamos gran
parte de las acciones en nuestra vida.
La concepción tradicional nos ha dificultado advertir este carácter
activo de la comunicación humana. Por ejemplo, no es lo mismo
decirle a alguien “asistieron quince personas a la reunión”, donde
estamos informando sobre algo sucedido, utilizando el carácter
descriptivo del lenguaje; que decir “a partir de mañana te haces
cargo de la gerencia de finanzas” o “a partir de mañana vas a ser
trasladado a la sección de mantenimiento”. En estos casos, aunque
pueda escucharse como una información, estamos realizando una acción
a través del poder transformador de la palabra. Si efectivamente
quien enuncia estas frases tiene el poder o la autoridad jerárquica
para hacerlo, para bien o para mal, la situación de la otra persona
habrá cambiado. Con esa acción comunicacional se ha generado una
nueva realidad.
A través de nuestras conversaciones no sólo actuamos sino también
interactuamos, establecemos conexiones, coordinamos acciones,
construimos vínculos y acordamos compromisos. Todos los seres
humanos interactuamos en redes conversacionales. Lo que nos es
posible o dificultoso realizar depende en gran parte de la extensión
y la calidad de nuestra red de vínculos. Por medio de nuestras
conversaciones pedimos un empleo, ofrecemos nuestros servicios,
prometemos concurrir a una reunión, establecemos el compromiso de
realizar un trabajo o demandamos nuestros honorarios. Gran parte de
las acciones fundamentales de la vida las realizamos a través de
conversaciones que mantenemos con otras personas. Nuestras
conversaciones determinan la calidad de nuestros vínculos y por lo
tanto comprometen nuestra efectividad.
También a través de nuestras conversaciones creamos nuevos sucesos y
generamos futuros diferentes. Convocamos para un nuevo proyecto,
elaboramos y transmitimos nuestra visión, proponemos nuevos
objetivos, planteamos nuevas ideas, y todo esto lo hacemos
conversando con otro. Nuestras conversaciones condicionan nuestro
horizonte de posibilidades.
Y aún más, a través de nuestras conversaciones y nuestras narrativas
creamos nuevos sentidos y modelamos la percepción de otras personas.
Cuando planteamos una interpretación diferente o desarrollamos una
nueva teoría, cuando contamos una historia, acuñamos una metáfora,
capacitamos a alguien o educamos a nuestros hijos, en todos los
casos estamos utilizando el carácter transformador de la palabra
para incidir en la forma de percibir la realidad.
A través de nuestras conversaciones explicitamos nuestros puntos de
vista y la forma de observar el mundo que nos rodea. Elaboramos
interpretaciones, generamos nuevas explicaciones e Influimos en las
opiniones, decisiones y comportamientos de los demás. Muchas veces
después de alguna conversación nuestra vida cambia, nuestro ser se
transforma aunque sea imperceptiblemente. Al adquirir una nueva
distinción o al realizar una diferente interpretación, hemos
ampliado nuestra capacidad de acción y de transformación. Un ejemplo
de esto son las conversaciones de coaching, que tienen como objetivo
desarrollar las potencialidades de las personas, o las
conversaciones terapéuticas destinadas a curar nuestras heridas
emocionales.
Cuando observamos y recapacitamos sobre todo lo que hacemos a través
del lenguaje, emerge con claridad el carácter transformador de la
comunicación humana, ya que es a través de nuestras conversaciones
que nos vamos constituyendo en el ser que somos. La palabra
conversar viene del latín “conversare” que significa “dar vuelta”,
“hacer conversión”. A través de nuestras conversaciones nos
convertimos en alguien distinto, vamos cambiando nuestros puntos de
vista, realizamos aprendizajes, reflexionamos sobre nuestros
problemas, se nos abren oportunidades de crecimiento, construimos
nuestra imagen pública y todo esto lo hacemos en el lenguaje.
Si habitamos en el lenguaje, si aprendemos y nos transformamos a
través de la palabra, si accionamos por medio de nuestras
conversaciones y éstas no solamente condicionan nuestras
posibilidades y determinan la efectividad de nuestro desempeño, sino
que nos constituyen en el ser que somos, cabría preguntarse acerca
de la competencia en nuestro conversar. Con cuánta destreza y
eficacia hablamos y escuchamos.
Oscar Anzorena es Licenciado en Comunicación, cursó
estudios de Posgrado en Transformación Organizacional y en
Administración y Planeamiento Estratégico. Es Master en Programación
Neurolingüística y Coach Organizacional. Se capacitó en Psicología
Guestáltica en el American Psychological Institute (California,
USA), en “Ontología del Lenguaje” con Rafael Echeverría y en
“Biología del Conocimiento” con Humberto Maturana.
Problemas lógicos y pensamiento lateral - SOLUCIÓN
Solución:
Ponemos a vaciar simultáneamente los dos relojes de arena.
Cuando se termine de vaciar el de 5 quedará tres minutos todavía
al de 8. Le damos la vuelta al de 5 inmediatamente, con lo que
cuando termine el de 8, es decir, cuando hayan pasado 8 minutos,
habrán transcurrido tres en el de 5, por lo que, inmediatamente
le damos la vuelta al de 5 para que termine dentro de tres
minutos, que sumados a los 8 minutos medidos en el reloj de 8,
son los 11 minutos que se pretendían medir.
El presente Boletín es una realización
de
un espacio para la reflexión sobre las
relaciones humanas en el ámbito del trabajo.